Zoocosis, mal de mascotas confinadas

Zoocosis, mal de mascotas confinadas

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marzo 29, 2020

Alejandro Cárdenas

Ansiedad, neurosis, son las reacciones frente a una amenaza desconocida como el SARS CoV-2, esta realidad planetaria genera una alteración psicológica en humanos al estar confinados ¿y en nuestras mascotas al quedar desterradas de sus hábitos y permanecer recluidas? Su psique también se altera y presentan Zoocosis.

Zoocosis es el término utilizado para describir el comportamiento estereotípico de los animales en cautiverio. Una patología acuñada en 1992 por el zoólogo, cofundador de “ZooCheck”, Bill Travers para referirse al comportamiento anormal de los animales de los zoos, apuntando que podría ser la prueba de que el cautiverio conduce a la neurosis. http://www.wildlife.org.nz/zoocheck/zoochotic.htm

Algunas de las emociones que podemos estar sintiendo los humanos ante esta situación son: miedo, frustración, enojo, desorganización, aburrimiento, tristeza, sentimiento de soledad, sensación de encierro, ansiedad y sumado resulta neurosis.

Las mascotas, según cofundador de “ZooCheck”, muestran un comportamiento estereotípico. Es decir, si un animal no tiene control sobre su entorno y no puede ejercitar su cuerpo ni estimular su mente, empieza a desarrollar una serie de comportamientos repetitivos. El comportamiento estereotípico no se observa en animales que viven en su hábitat natural.

La Zoocosis puede presentar los siguientes síntomas: deambular constantemente, caminar de arriba a abajo, siguiendo el mismo recorrido sin cesar. Pueden presentar este comportamiento los felinos y los cánidos.

Dar vueltas en círculos: es una forma de deambular incesantemente. Lamer repetitivamente: las paredes, barrotes o las puertas de la jaula. Las jirafas suelen presentar este comportamiento. Morder repetitivamente. Girar el cuello de forma antinatural: suele ser característico de los primates en cautividad.

Balancearse: balanceo constante de lado a lado mientras permanecen de pie. Se puede observar en elefantes. Mecerse: balancearse hacia delante y hacia atrás de forma obsesiva, a veces sentados y abrazados a alguna cosa. Suelen presentar este comportamiento los simios.

Apatía: pasividad y falta de reacción a los estímulos. Esto suele ser causa de la marginación y la separación forzosa de sus grupos sociales. Coprofília: modo antinatural de comer y jugar con los excrementos. Agresividad: hacia objetos, animales o personas. Automutilación: los animales que sufren Zoocosis pueden auto-infligirse daños como morderse la cola, las extremidades, o golpearse la cabeza contra la pared.

Si un animal presenta alguno de estos comportamientos estereotipados quiere decir que está en un estado de estrés continuo y que, por lo tanto, no tiene las condiciones de vida necesarias para su bienestar.

Las causas de la Zoocosis son la separación del hábitat natural, la pérdida de la vida en grupos sociales normales, la inactividad forzada, las drogas y control médico de la fertilidad, el control directo por humanos, el enjaulamiento: un entorno totalmente extraño.

Cifras del INEGI, mencionan que en México 57 de cada 100 hogares tienen una mascota. De este universo, alrededor de 19 millones son perros y representan aproximadamente el 85 por ciento de los animales de compañía. El 15 por ciento restante son gatos, lo que equivale a un poco más de 3 millones de mininos.

La zoocosis se puede detectar no sólo en mascotas, sino también en animales de granja, animales del zoológico, el circo, laboratorios o en otras situaciones de cautividad.

Vivimos una pandemia y aunque no hay pruebas sobre el contagio por medio de mascotas, ellas son compañía de millones de personas solas en este planeta y todos vamos en el mismo barco.

En esta emergencia planetaria de SARS CoV-2, hay dos cosas importantes y primordiales que debemos comprender y practicar desde nuestros mismos hogares y es: 1.- Mente abierta ante los cambios de paradigmas en nuestras vidas y 2.- Solidaridad.

Nuestras ansiedades, angustias y temores las hablamos con familiares y las tratamos con especialistas de la salud mental, pero en este mismo barco llamado Tierra, a estos nuestros compañeros de viaje, nuestras mascotas ¿quién las consuela, quien los entiende?